Evaluación de Alteraciones o Trastornos Digestivos que Inciden en el Movimiento
El dolor abdominal es una dolencia gastrointestinal frecuente (véase Dolor abdominal agudo y Dolor abdominal crónico y recurrente). La determinación de la localización del dolor puede ayudar con el diagnóstico. Por ejemplo, el dolor en el epigastrio puede reflejar problemas del páncreas, el estómago o el intestino delgado. El dolor en el cuadrante superior derecho puede reflejar problemas en el hígado, la vesícula biliar y los conductos biliares, como colecistitis o hepatitis. El dolor en el cuadrante inferior derecho puede indicar inflamación del apéndice, el íleon terminal, o el ciego, lo que sugiere apendicitis, ileítis o enfermedad de Crohn. El dolor en el cuadrante inferior izquierdo puede indicar diverticulitis o estreñimiento. El dolor en el cuadrante inferior izquierdo o derecho puede indicar colitis, ileítis o etiologías ováricas (en mujeres). (Véase figura Localización del dolor abdominal y posibles causas).
Se debe interrogar a los pacientes acerca de cambios en la alimentación y la evacuación. En cuanto a la alimentación, se le debe preguntar a los pacientes acerca de dificultad para tragar (disfagia), inapetencia, y presencia de náuseas y vómitos. Si los pacientes tienen vómitos, se debe interrogar acerca de su frecuencia y duración, y si han observado sangre o material similar a borra de café, sugestivos de hemorragia digestiva. Asimismo, se les debe preguntar a los pacientes sobre el tipo y la cantidad de líquidos que han intentado beber, y si han podido retenerlos.
La exploración física podría comenzar con la inspección de la orofaringe para evaluar la hidratación, úlceras o posible inflamación.
El abdomen con el paciente en decúbito supino puede confirmar a la inspección un aspecto convexo en caso de obstrucción intestinal, ascitis, o rara vez en presencia de una masa de gran tamaño. Luego, debe realizarse la auscultación para determinar la presencia de ruidos hidroaéreos. La percusión revela hiperresonancia (timpanismo) cuando hay obstrucción intestinal y matidez cuando hay ascitis, y puede determinar los límites del hígado. La palpación debe ser sistemática, al principio suave para identificar zonas de dolor a la palpación y, si es tolerada, más intensa a fin de localizar masas u organomegalias.
Cuando el abdomen es doloroso a la palpación, se debe evaluar a los pacientes para detectar signos peritoneales, como defensa y dolor a la descompresión. La defensa es una contracción involuntaria de los músculos abdominales que es algo más lenta y más sostenida que la contracción rápida y voluntaria de los pacientes sensibles o ansiosos. El dolor a la descompresión consiste en una contracción definida cuando el examinador retira de manera brusca la mano.
Deben palparse las regiones inguinales y todas las cicatrices quirúrgicas para investigar hernias.
El tacto rectal (véase Evaluación de los trastornos anorrectales) con búsqueda de sangre oculta y (en las mujeres) la exploración pelviana completan la evaluación del abdomen.
Referencias.
Román E. Mesa redonda de Gastroenterología: trastornos funcionales gastrointestinales. Rev Esp Pediatr. 2016;72:113-7.
Mearin, F. (2004, 2 marzo). Perspectivas futuras en la evaluación de la calidad de vida en los pacientes con trastornos funcionales digestivos. Gastroenterología y Hepatología. https://www.elsevier.es/es-revista-gastroenterologia-hepatologia-14-articulo-perspectivas-futuras-evaluacion-calidad-vida-los-pacientes-13058931
Moleski, S. M. (2023, 20 mayo). Enfermedad digestiva funcional. Manual MSD versión para profesionales. https://www.msdmanuals.com/es-mx/professional/trastornos-gastrointestinales/a-con-trastornos-digestivos/enfermedad-digestiva-funcional.

Comentarios
Publicar un comentario